Capítulo 04 · Hardware y elección
La técnica adecuada
Pantalla profesional o televisor, candelas, paso de píxel, reproductor y soporte: qué distingue a los aparatos y qué datos de la ficha técnica cuentan de verdad.
Una tienda de muebles nos llamó en julio: la gran pantalla de la entrada estaba negra, ya por tercera vez en dos semanas. Ninguna avería: el aparato era un televisor de gran superficie, pensado para tres horas de programa por la tarde, y desde marzo funcionaba doce horas diarias en vertical junto a una fachada de cristal. Se había apagado para salvarse. La técnica rara vez decide si algo es bonito, sino si dentro de tres años seguirá funcionando.
Pantalla profesional o televisor
La pregunta surge en casi toda conversación, y es legítima: un televisor cuesta menos y tiene la misma diagonal. La diferencia no está en la imagen, sino en todo lo que viene después.
| Característica | Televisor de consumo | Pantalla profesional |
|---|---|---|
| Tiempo de servicio | unas horas al día | 16/7 o 24/7 |
| Garantía en continuo | por lo general excluida | para uso profesional |
| Formato vertical | no homologado | homologado, evacuación adecuada |
| Luminosidad | 250 a 400 cd/m² | de 350 a más de 5000 cd/m² |
| Carcasa | plástico, peana | metal, VESA, montaje mural |
| Gestión remota | mando a distancia | red, RS-232, CEC, horario |
| Tras un corte de luz | sigue apagado o en el menú | arranca en reproducción |
A esto se suman detalles que solo duelen en el día a día: un logotipo de cadena que se graba como permanencia en el panel, publicidad en la pantalla de inicio, ningún apagado remoto para cien aparatos. Para la sala de reuniones que funciona dos veces por semana basta un televisor. Para todo lo que muestra a diario durante horas la misma imagen es el camino más caro.
La luminosidad en candelas
La luminosidad se indica en candelas por metro cuadrado, a menudo llamadas nits. Es la única cifra de la ficha técnica cuyo error se ve de inmediato, por todos, cada día.
| Ubicación | Valor orientativo en cd/m² |
|---|---|
| Interior con luz artificial, consulta, pasillo | 350 a 500 |
| Sala clara, ventana lateral, lobby | 700 a 1000 |
| Escaparate tras el cristal | 2500 a 4000 |
| Superficie exterior a pleno sol | desde 4000, mejor 5000 |
Quien apunta demasiado bajo no obtiene una imagen algo más floja, sino ninguna imagen: la pantalla se ve gris, los colores se vuelcan, el texto desaparece en el reflejo. Subir el nivel no ayuda, el máximo ya está alcanzado.
A la inversa, demasiado brillo no es un objetivo: un aparato de escaparate a plena potencia en una sala de espera deslumbra y envejece antes. Lo correcto es un aparato que alcance el pico y se deje bajar por sensor u horario. Fíjese en si la cifra vale para el panel o para el frontal acabado: el vidrio de seguridad y la lámina se tragan luminosidad.
Panel, resolución y formato
Cuatro K suena a mejor elección, pero rara vez decide nada: ver más resolución depende únicamente de la distancia de observación. En un 55 pulgadas a cuatro metros el ojo ya no distingue la diferencia con el Full HD. El cuatro K tiene sentido donde la gente se acerca: tótems táctiles, cartas digitales sobre el mostrador, diagonales a partir de unas 86 pulgadas.
Más importantes que el número de píxeles son otras tres propiedades:
- Ángulo de visión: un panel IPS mantiene el color de lado, los paneles VA baratos se vuelven lavados. Quien pasa mira casi siempre en diagonal.
- Antirreflejo: una superficie mate salva más ubicaciones que la luminosidad adicional.
- Imágenes fijas: los paneles profesionales tienen contramedidas contra la permanencia, por ejemplo el desplazamiento de píxeles.
Para el formato vale lo que dice el capítulo sobre la ubicación: decide el contenido, pero con coherencia. Una instalación de aparatos orientados igual ahorra una de cada dos horas de diseño.
Aparato de reproducción: SoC o reproductor externo
Toda pantalla profesional lleva hoy un ordenador integrado, el System on Chip, en breve SoC. Sobre él corre directamente el software de signage; para la mayoría de las instalaciones es la elección correcta: un aparato, un cable, ninguna segunda fuente de error, ninguna pérdida de señal, ningún ventilador.
Un reproductor externo se hace necesario si se cumple alguno de estos puntos:
- Carga de cálculo: animaciones complejas, varios vídeos simultáneos, superficies muy grandes.
- Software especial: una aplicación sectorial o una conexión que solo existe para Windows.
- Táctil: las aplicaciones de quiosco con formularios o búsqueda reaccionan de forma perceptiblemente más fluida.
- Varias zonas en una imagen, por ejemplo ocupación, tiempo y vídeo a la vez.
- Muros LED, que de todos modos requieren su propio procesamiento de señal.
Compruebe antes de comprar cuánto tiempo suministra el fabricante actualizaciones para el SoC. Una pantalla dura diez años; una plataforma exige a menudo tras cinco un entorno de ejecución más reciente, y entonces un reproductor pequeño es la prórroga más barata.
El muro LED
Un muro LED no es una pantalla grande, sino un componente hecho de muchos módulos. Su medida más importante es el paso de píxel: la distancia entre dos puntos de imagen en milímetros. Regla práctica: la distancia mínima de observación en metros corresponde aproximadamente al paso de píxel en milímetros.
| Paso de píxel | Distancia mínima | Uso típico |
|---|---|---|
| 1,2 mm | desde unos 1,2 m | sala de reuniones, recepción |
| 2,5 mm | desde unos 2,5 m | sala de ventas, vestíbulo |
| 3,9 mm | desde unos 4 m | nave, zona de entrada |
| 6 mm o más | desde unos 6 m | fachada, publicidad exterior |
Los módulos de interior y de exterior se distinguen en luminosidad y encapsulado; un módulo de interior a la intemperie no sobrevive un invierno. Antes del pedido hay que decidir además:
- Acceso de mantenimiento por delante o por detrás. Sin ninguno de los dos, cada cambio de módulo es una obra.
- Módulos de repuesto: del dos al tres por ciento de la superficie en almacén, de la misma producción; comprar después significa desviación de color.
- Consumo: un muro absorbe en el pico un múltiplo de su media, y la acometida se dimensiona para eso.
- Estructura: la subestructura debe ser plana; si no, los bordes de los módulos se dibujan en la imagen.
Táctil, quiosco y manejo
En cuanto las personas deben tocar un aparato, cambian los requisitos: una pantalla táctil no es una pantalla con una función más, es un mueble.
Las superficies capacitivas reaccionan como un móvil: precisas, de vidrio, fáciles de limpiar, pero exigen el dedo desnudo y fallan con guantes. El táctil por infrarrojos trabaja con una rejilla de luz ante el panel, funciona con guante y lápiz y es más barato en diagonales grandes, pero pierde precisión en los bordes.
Igual de importante es el manejo en sí:
- Altura de uso: la zona activa va entre unos 0,90 y 1,20 metros sobre el suelo; más arriba resulta inalcanzable para quien está sentado.
- Accesibilidad: espacio de aproximación para sillas de ruedas, botones grandes, contraste suficiente. En edificios públicos no es opcional.
- Higiene: en consultas y restaurantes cuenta una superficie que soporte desinfectantes.
- Vuelta al estado de reposo tras un minuto; si no, la siguiente persona ve lo que escribió la anterior.
Y cuente con personas que aprietan en lugar de tocar: el soporte no debe moverse.
Soporte, carcasa y los accesorios infravalorados
En el soporte es donde más se ahorra, y es lo que más problemas da. Decisivos son la norma VESA, es decir, el patrón de taladros en la parte trasera, y la carga admisible, comprobada frente al peso del aparato y no frente a la diagonal.
- Estructura de la pared: hormigón y ladrillo soportan directamente, el cartón yeso solo mediante montantes, el aislamiento en absoluto.
- Acceso de servicio: un soporte abatible ahorra en cada intervención una segunda persona.
- Paso de cables: corriente y red en la pared o en una canaleta; un manojo de cables devalúa cualquier buen diseño.
- Antirrobo: tornillos de seguridad, alojamiento bloqueado y, en tótems, una trampilla de servicio con cerradura.
Los accesorios que se olvidan en las ofertas y hacen caer las fechas:
- Longitudes de cable: el HDMI se vuelve poco fiable a partir de unos diez metros; por encima hacen falta cables activos, HDMI por fibra o cable de red.
- El enchufe detrás del aparato. Falta más a menudo de lo que se piensa, y un alargador cruzando la pared no es una solución.
- La conmutación horaria mediante el calendario de la pantalla en lugar de un reloj mecánico.
- Un SAI donde los cortes de corriente sean frecuentes.
- Red: el cable gana al inalámbrico. El wifi es el motivo más frecuente de pantallas paradas.
Qué ahorra de verdad en el hardware
En Digital Signage no se ahorra en la compra, sino a lo largo de la vida útil. Las instalaciones que menos trabajo nos dan tienen casi siempre las mismas características.
- Estandarización: una serie, un tipo de soporte, una vía de reproducción. Quien tiene nueve tipos de aparato en doce ubicaciones necesita nueve manuales.
- Mismos modelos en todas las ubicaciones: un cambio se prueba una vez en lugar de nueve.
- Aparato de repuesto en almacén: una pantalla en el sótano devuelve al servicio una ubicación averiada en horas en lugar de semanas. Para los módulos LED vale lo mismo.
- Mantenimiento remoto: los aparatos que se pueden conmutar, reiniciar y supervisar por red ahorran la mayoría de los desplazamientos.
- Pensar en vida útil y no en compra: un aparato para funcionamiento continuo dura el doble que uno usado para lo que no es. La segunda compra es la más cara.
- Reducción nocturna: una instalación apagada de noche consume menos y envejece más despacio.
Por eso la pregunta más honesta antes de comprar no es cuánto cuesta un aparato, sino cuántas veces tendrá alguien que desplazarse; de eso trata el capítulo sobre software y mantenimiento.
Para recordarLa instalación más cara es aquella a la que alguien tiene que desplazarse: la técnica se elige según la explotación, no según la ficha técnica.